Cuento de navidad: 100 razones para evitar el Black Friday

Erase una vez un país muy cercano donde las compañías, productores y compañías de marketing promocionaban las ventajas de comprar un viernes específico del año. Ese viernes en concreto era el día en que muchas compañías pasaban de números rojos a números negros. Estos entes lo sabían muy bien y por eso diseñaron ese día para sacar la máxima ventaja del deseo insaciable de consumir de los habitantes de su país.

En ese día, tristemente la gente participaba animosamente en nombre de las festividades que se acercaban, como si comprando regalos fuera una forma perfecta de celebrar las Navidades. En ese día, la gente existía sin un sentido real de la vida, comprando regalos para rellenar el agujero que no podían rellenar con objetos materiales. En ese día la gente consumía sin importarle el daño que estaban causando a otros.

La verdad sea dicha las compañías se frotaban las manos, al ver que la gente compraba ofertas las cuales no eran tales. Seguramente aparecerían muy apetecible en el periódico o anuncio de televisión, pero en la realidad esas ofertas estaban diseñadas para cautivar las emociones e impulsos de las gentes de ese país. Las compañías minoristas los engatusaban con una oferta limitada y los extorsionaban en comprar esas cosas que no necesitaban creando una falsa carestía. Era este viernes o nunca.

Obviamente nuestros avaros estaban encantados con su Black Friday, ya que las llamadas ofertas, no fueron diseñadas para el beneficio de la gente de ese país. Tampoco fueron estrategicamente pensadas para encontrar formas de ahorrarles dinero: de ayudar a las pobres familias a tener una Navidad inolvidable. No, no, no. Más bien, habían rastreado todo forma posible e imaginable de ayudarles, ayudarles a irse de la tienda sin su dinero, eso era. El Black Friday les había traído a la puerta de sus negocios en busca de una oferta, pero las ofertas no eran tales.

Las cosas iban también que de repente nuestros avaros pensaron, y porque no exportamos este día a nuestras filiales y amigos avaros en otros países, para conseguir el máximo de beneficios cubriendo falsas necesidades. Poco a poco nuestros queridos protagonistas fueron llegando a sus objetivos, y al final vivieron felices y comieron perdices.

No necesitas sucumbir a la presión de tener que comprar este viernes. Si merece la pena comprarlo este viernes, seguramente merecerá la pena comprarlo en Enero o otro día del año. Así pues no necesitas 100 motivos para evitar comprar en Black Friday. Sólo necesitas uno: puedes tener una Navidad más personal y entrañable sin tener que sacar el plástico de tu cartera.

En lugar de comprar regalos puedes demostrar lo mucho que te preocupas por la gente a través de las actividades que haces día a día, no solo durante Navidad. Si quieres dar regalos, porque no dar experiencias; una comida, entradas para un concierto un atardecer en la playa. El mejor regalo que puedes dar a alguien es tu tiempo, atención y estar con ellos.

 

Oh que leches, si esto no funciona, quizás puedas hacer una lista de Navidad para todo el mundo poniendo toda la basura que puedas en el listado para después comprárselas y que de esta forma puedan tirar todos los regalos que han recibido y que no habían solicitado o no querían, tan pronto como te des la vuelta.

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