Ulan Ude y cruce de bordes en Mongolia

Busto de Lenin

Busto de Lenin

Llegamos a Ulán Ude (El rojo Uda, traducido del Buriato/Mongol) por la mañana temprano apenas 8 horas de viaje en tren. De hecho nada mas subir al tren nos apagaron las luces, así que no había muchas opciones que dormir. A las 6 de la mañana volvieron a encender las luces y el tren comenzó lentamente a llenarse de vida, después de haber dormido apenas 7 horas. La niebla rodeaba el paisaje que podíamos ver desde el tren, apenas podíamos distinguir los meandros del río Uda que estábamos atravesando, aunque una cosa era obvia la taiga, ya se había quedado atrás y enfrente nuestra comenzaba la estepa que nos anticipaba Mongolia. A nuestra llegada, nos empezamos a dar cuenta que la mayoría de la población era de origen buriato, es decir los descendientes de los mongoles que viven ahora en Rusia. Nuestra primera impresión al salir de la estación fue muy buena, volvíamos a ver delante nuestra calles y edificios de nuevo mantenidos con esmero, un tráfico para nada agresivo, un centro, si bien no histórico, bien conservado. Parecía como si Irkutsk hubiera sido un pequeño paréntesis entre todas las ciudades rusas que habíamos visitado. Lo más curioso que tiene Ulan Ude es el busto gigantesco que tienen de Lenin, si bien en todas las ciudades que hemos estado siempre habíamos encontrado alguna estatua, monumento o busto dedicado a él, Ulan Ude tiene el récord de tener el busto más grande. Cerca de la plaza central, podemos encontrar el teatro nacional, y un pequeño arco del triunfo. También una de las ventajas que tuvimos al llegar tan temprano tuvimos tiempo de comprobar de donde salía el autobús que nos llevaría a Ulán Bator la mañana siguiente. El mismo se encuentra al lado del teatro nacional en la explanada situada debajo de la fuente.

Estatua enfrente del teatro

Estatua enfrente del teatro

Como aún teníamos tiempo y era muy temprano para despertar a nuestro anfitrión de Couchsurfing, nos fuimos de visita por la ciudad a ver el centro de la misma y algunos de los sitios de interés de la misma. En la plaza Sovietov nace la calle Lenin, la más comercial de la ciudad, con algún tramo peatonal. Termina junto al río Uda donde se levanta la catedral de Odigitria. En la calle Lenin también se puede ver alguna casita que otra siberiana de madera. A estas horas ya estábamos cansados y hambrientos, así que nos metimos en un bar/restaurante a comer algo y enviarle un mensaje a nuestro anfitrión para indicarle que estábamos ya por la ciudad. Para nuestra sorpresa, el estaba trabajando, era sábado, pero aún así nos vino a buscar y nos llevo a su casa para así poder dejar las mochilas. Su hermana aún estaba durmiendo, ya que se había pasado toda la noche despierta, después de darnos unas indicaciones y las llaves de su casa, se volvió a ir al trabajo, no sin antes haber acordado una hora para volver a encontrarnos. Después de una ducha de rigor y de jugar un poco con el gato de nuestro Couchsurfer, nos fuimos de nuevo a explorar la ciudad y a buscar una forma de como podíamos ir a Ulan Bator, ya que no teníamos billete y Dimitry, nuestro anfitrión, nos había indicado un sitio donde vendían los billetes, pero estaban todos vendidos hasta dentro de cuatro días. Sin desesperarnos nos fuimos a un hostel donde sabíamos que podrían arreglar billetes de autobús en lugar de tren, aunque tampoco tuvimos suerte y estaban todos vendidos, a pesar de todo nos indicaron otra forma alternativa para llegar a nuestro destino: coger un minubus hasta la frontera con Mongolia, pedir a alguien que nos cruzara en coche (no se puede cruzar la frontera andando) y una vez en el lado Mongol, coger otro minubus hasta Ulan Bator. Vamos lo que se dice pan comido 🙂 Una vez con la información y más o menos localizado la estación de autobuses, nos fuimos a comer, ya que por la tarde habíamos quedado con una amiga, de una amiga, la cual era de Ulan Ude, para tomar algo.

detalle de una casa

detalle de una casa

El resto de la tarde lo pasamos con nuestros couchsurfers, a los cuales les habíamos preparado una cena, y ellos al mismo tiempo nos habían preparado una comida típica buriata. La verdad fue una tarde muy amena en la cual aprendimos muchas cosas sobre Ulan Ude, y la forma de vida de la población allí, además de pasar un buen rato con nuestros anfitriones. Al llegar la noche nos despedimos ya que por la mañana nos íbamos a levantar muy temprano sobre las 6:00 para ver si aún quedaban plazas libres para ir a coger el bus directo a Ulan Bator. A nuestra llegada vimos dos autobuses. Uno el cual ya nos habían informado que estaba lleno y un segundo el cual todavía tenía por suerte plazas libres para nosotros. Por lo visto uno de los autobuses es el que trabaja con una agencia de viajes y se puede reservar, mientras que el otro se va llenando las plazas según la gente llega. En esta ocasión andábamos cortos de dinero y los cajeros cercanos no aceptaban mi tarjeta de crédito. Habíamos estado retirando todo el rato dinero de Sberbank, el mayor banco de Rusia, nunca habíamos probado otro banco y para nuestra mala suerte probamos el día que más lo necesitábamos. Pero para nuestra suerte nos ayudaron un grupo de mongoles que iban de regreso a Ulán Bator comprando el billete por nosotros con el acuerdo de devolvérselo en Ulán Bator a nuestra llegada. Así que gracias a nuestros “compañeros de viaje” nos pudimos embarcar en el autobús directo a Mongolia. El autobús era originario de Corea y la decoración también parecía sacada de allí, aunque el conductor era ruso. Por lo que me había contado mi nuevo compañero de viaje el dueño era originario de Corea y había empezado un par de años a hacer este trayecto. La carretera estaba en buen estado, así que el viaje no se nos hizo muy largo hasta el cruce de fronteras.

detalle de la decoración del autobús

detalle de la decoración del autobús

En la frontera tuvimos que esperar un rato y el autobús paró para comer en un restaurante ruso, aunque no teníamos mucha hambre así que esperamos a que el autobús arrancara parra para pasar el paso fronterizo y pasar los controles. Durante nuestra espera pudimos ver varias personas que ofrecían a la gente llevarlos en sus coches para pasar cruzar la frontera, así que tampoco hubiéramos tenido problemas a la hora de haber cogido el miniautobús hasta el borde como nos habían comentado con anterioridad. El paso de frontera fue bastante rápido y enseguida cruzamos la frontera con Mongolia. Nuestra primera parte del transiberiano había acabado, ahora otro país estaba esperando por nosotros.

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