Viaja: Irkutsk y el lago Baikal

A través de ese continuo traqueteo de ferrocarril, el cual por momentos no parecía moverse al ver siempre el mismo pasaje, habíamos recorrido la mitad de Asia. Mirando atrás parece increíble el viaje realizado y más si lo vemos en papel, por la sensación de no haber recorrido miles kilómetros en “tan poco” tiempo.. Atrás dejábamos varias horas compartidas con varias familias rusas, en nuestro “plastkart” una experiencia muy enriquecedora que nos dio una pequeñísima experiencia de la cultura en Rusia, al estar en contacto real con la gente del “lugar”. Dos días y medio en el cual habíamos comido juntos bajo un mismo techo y sin poder evitar cruzarnos más de una vez, en los estrechos compartimentos. Enfrente nos esperaba, Irkutsk y el lago Baikal. Un lago que está lleno de varios records: Es el más profundo, el que alberga mayor cantidad de agua potable del mundo, es el más antiguo, y el que contiene las aguas más claras de un lago. Aunque esto último poco a poco está cambiando debido a la contaminación producida

Símbolo de la ciudad

Símbolo de la ciudad

por el hombre.

La primera impresión de Irkutsk no fue tan impresionante como había sido, Moscú, Kazán y Yekaterimburgo, pero no por eso nos amilanó. Nada más salir de la estación y después de habernos asegurado los billetes para irnos a Ulan Ude, nuestra última gran ciudad antes de adentrarnos en Mongolia, nos dirigimos al centro para ir a casa de nuestros couchsurfers. La visión del río Angará, con su afluente Irkuts, como habréis podido imaginar es de donde la ciudad toma el nombre, adelantaba la grandeza del lago que nos esperaba al día siguiente, con sus corrientes de agua cruzando la ciudad y su gran magnitud. La ciudad en si tiene su cierto encanto al conservar muchas casas de madera antiguas, aunque en general la sensación es que la ciudad está un poco abandonada

y necesita cuidados urgentes para restaurar gran parte de su zona urbana, si no quiere acabar con parte de su patrimonio e historia.

Aunque pueda dar una sensación de que no hay mucho que ver en la ciudad, aún tienes varios puntos de interés para visitar. Nuestra primera visita, además de pasar por las casas de maderas que habían sido restauradas y con la estatua del símbolo de la ciudad y un pequeño paseo a lo largo del bulevar Yuri Gagarin, con uno de los primeros monumentos de la ciudad, la estatua del zar Alexander III (el responsable de que el transiberiano se creara) fue ver uno de los antiguos rompehielos que cruzaban el lago Baikal, en invierno. A la hora del almuerzo nos dirigimos al mercado central y la parte vieja de la ciudad. Una cosa curiosa que podemos ver en la ciudad es una estatua dedicada al mochilero, mucha gente que va en el transiberiano hace de Irkutsk su primera parada en el transiberiano, en orden de ver el lago Baikal, haciendo de la ciudad una parada para muchos mochileros.

Homenaje al mochilero

Monumento al mochilero en Irkutsk

Por la tarde fuimos a ver la catedral de la epifanía, la universidad de Irkutsk y al igual que en Ekaterimburgo el monumento a los fundadores de la ciudad. Por el camino como era de esperar nos encontramos con la estatua de Lenin, la cual empezábamos a echar en falta, pero sólo se hizo de rogar. Sin lugar a dudas la parte norte de la ciudad es una de las más cuidadas de la ciudad y que invitan al descanso y a la relajación en una ciudad dominada por los coches, que por cierto en esta altura del viaje los coches dependiendo de donde fueran importados, tenían el volante a la izquierda o a la derecha lo cual no contribuye mucho a mejorar el caótico tráfico de la ciudad. A nuestra vuelta a casa de los couchsurfers, a los cuales habíamos prometidos preparar la cena, nos encontramos con una pequeña iglesia Armenia, la cual había sido un regalo de los armenios a los habitantes de Irkutsk y el museo de los Decembristas.

Templo de la Epifanía

Templo de la Epifanía

Nuestro nuevo día iba a comenzar con nuestro viaje al lago Baikal, nuestros couchsurfers nos habían indicado varias formas de como podíamos llegar a nuestro destino. Después de dirigirnos a la estación de autobuses, la cual pudimos llegar por tranvía, fuimos a preguntar por el autobús que nos llevaría al lago, para nuestra sorpresa estaba lleno y ya había salido y el siguiente era a las 12:00, así que haciendo caso de nuestros anfitriones nos dirigimos a los “miniautobuses” que estaban enfrente de la estación de autobús. Estos se dividen según el destino al que se dirigen con un gran cartel, y su horario de salida es: cuando están llenos… Así que o puedes tardar entre poco tiempo 10 minutos si llegas a primera hora y más de media hora según va avanzando el día. El precio suele ser el mismo para todos los conductores: 100 Rub. para ir a Lystvyanka, con varias paradas en el camino. Desde luego la experiencia de ir en uno de estos transporte varía según el conductor, en nuestro caso nos toco un piloto de fórmula uno, el cual consiguió adelantar varios de los transportes que habían salido antes nuestra y triplicando el límite de velocidad en una carretera sinuosa. Cuando había una pequeña elevación el coche volaba al estilo equipo A, claro está sin decir que no teníamos cinturón de seguridad.

Lystvyanka en si es un pueblecito muy pequeño, pero con un interés paisajísticos incomparables. La naturaleza en este lugar es impresionante, no sólo por el lago Baikal, si no la naturaleza alrededor, las especies animales (hay muchas especies animales únicas que sólo viven entorno a este lago), los senderos que bordean el lago Baikal. Cosas para destacar en Lystvyanka es la pequeña iglesia ortodoxa, el monumento a los caídos en la segunda guerra mundial (fijarse que la estrella comunista está por encima de la ortodoxa), el observatorio astronómico, y el museo del lago Baikal. En este último además de encontrar información del museo se pueden ver Nerpas, y qué es una Nerpa, pues una Nerpa es una foca de agua dulce, la única que existe en el mundo y que sólo viven en este lago. Nuestro día en el lago Baikal fue muy tranquilo, sin contar con la experiencia de la fórmula uno vivida a primera hora, estuvimos caminando alrededor de lago, tumbados en la playa, comiendo Omul (un pescado que sólo vive en este lago) y que es uno de los pescados más sabrosos de agua dulce que he probado nunca, bebiendo Kvas, visitando el museo y adentrándonos por el pueblo.

Lago Baikal

Lago Baikal

Nerpa

Nerpa

A la vuelta tratamos de obtener un billete de vuelta, pero ya estaba todo vendido, así que nos toco volver de nuevo con el mismo sistema de transporte que por la mañana, pero esta vez evitando tener el mismo conductor. A nuestra vuelta en Irkutsk nos fuimos a despedir de nuestros anfitriones y fuimos corriendo a la estación de tren, ya que nos habíamos entretenido y aún por encima el tranvía no daba pasado. Cogimos un pequeño mashrutka y llegamos a la estación a tiempo para coger el tren, en 7 horas nos esperaba Ulan Ude, un viaje corto si lo comparamos con el anterior 🙂 Fue meternos en el tren, esperar a la provostniza para enseñarles nuestros billetes y caer dormidos automáticamente.

 

 

Embarcadero en Baikal

Embarcadero en Baikal

 

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